Después de tres meses sin escribir, aqui está la cuarta parte de la horrorosa historia de ethel...
Parte Cuarta
La tormenta empeoraba, por lo que Ethel se habia quedado en casa de Lorna, quien no dejaba de admirar el cuerpo desnudo y blanco de la chica. Su actitud era explicable, ya que por la región ya casi no quedaba nadie y mucho menos había hombres. Todos habían huido o habían muerto inexplicablemente.
-Dime: ¿por que te interesa tanto ese asunto del enterrador?- pregunto Ethel, incorporándose, dejando ver su blanca piel apenas cubierta por la deslizante sábana.
-Te diré algo que nadie sabe: toda la gente, antes de que tu o yo naciéramos, ha vivido temerosa del poderoso Moeidur Ann, el amo de la oscuridad. Todo este lugar que ves aquí fue alguna vez una tierra floreciente, pero desde que él llegó, una serie de desapariciones se sucedieron y con él, llegó la oscuridad. Diario podían verse los cadáveres de la gente por doquier y esa montaña que ves a lo lejos, se dice que es su morada. Solo una vez una extraña y poderosa bruja tuvo el atrevimiento de desafiarlo y para sorpresa de todos, trajo consigo la cabeza de Moeidur Ann... pero antes de morir, la bruja dijo que no lo había matado, que nadie podía hacerlo.
-¿Entonces si no podía matarlo, cómo era posible que llevara consigo la cabeza de Moeidur Ann?- preguntó Ethel, intrigada.
-¡Era su cabeza! como ves, el cuerpo físico puede perecer, destrozarse y mutilarse, pero su alma permanece... es por esto que siguen las desapariciones ¡En alguna parte el amo de la oscuridad se vale de algún otro ser para seguir cometiendo sus asesinatos!
-¿Y tu crees que el enterrador es el siervo del amo de la oscuridad?
-¡Exacto! !Así como yo soy la reencarnacion de ésa bruja que alguna vez lo derrotó!
Ethel quedó en silencio, pasmada. El ambiente había cambiado de densidad. Tenía un olor a muerte y una corriente de aire les quitó el aliento por un instante.
-¿Y yo que tengo que ver en todo este asunto?- pregunto finalmente
-Tú me entregaras al que no muere, y yo te dare vida eterna- exclamo, siseante Lorna
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Tuesday, June 23, 2009
Sunday, March 22, 2009
A place called hate (Parte 3)
Parte Tercera
Ethel empezó a salir un poco a los alrededores. Poca gente quedaba ya en el lugary todo estaba ya prácticamente en ruinas: el convento, el cementerio, las ruinosas calles empedradas... sólo quedaban algunas familias que aun no se habían ido -¿A dónde?- se preguntaban en silencio. El espeso bosque impedía la entrada al lugar y la gente carecía de alumbrado eléctrico e iluminaba sus hogares con velas. Fué en uno de esos paseos en que conocio a Lorna, una especie de brujita que vagaba por todo el lugar. La descubrió un día en que entró a una cripta que tenía un pasadizo subterráneo, tan húmedo y escondido como todo lo demás.-¡Dime todo lo que conozcas acerca del exterminio de la raza humana, donde las sombras surgirán y reinará de nuevo la oscuridad!- Exclamó Lorna, surgiendo de entre las sombras.-Yo... ¡no sé nada!- repitiá Ethel, retrocediendo. Sentía su corazón latir salvajemente.-¡mientes! ¡te he visto platicar con un muerto!-¿el enterrador? sólo me dá alojamiento y yo...-¡no es cierto!- Le interrumpió Lorna- él se acuesta contigo, hasta puedo oler la sangre cada vez que tienen orgías y mírate ¡tienes unas marcas en el cuello que son el signo de tu perdicion!- dijo la otra, tomándola del cuello repentinamente. Tenía las manos extremadamante frías.-¿esto? ¡son piquetes de araña! mira, tengo piquetes en los brazos también- dijo y Lorna tomó su brazo con aire de conocimiento y examinó las marcas. Obviamente, ella tenía en mente otras oscuras y perversas intenciones.-esté bien, con un amuleto puedo solucionar tu caso, pero te va a costar.-no tengo dinero...- dijo Ethel.-¿quién habló de dinero?- sentenció Lorna y se fué acercando a la chica, lentamente, hasta que sus labios empezaron a temblar...
Ethel empezó a salir un poco a los alrededores. Poca gente quedaba ya en el lugary todo estaba ya prácticamente en ruinas: el convento, el cementerio, las ruinosas calles empedradas... sólo quedaban algunas familias que aun no se habían ido -¿A dónde?- se preguntaban en silencio. El espeso bosque impedía la entrada al lugar y la gente carecía de alumbrado eléctrico e iluminaba sus hogares con velas. Fué en uno de esos paseos en que conocio a Lorna, una especie de brujita que vagaba por todo el lugar. La descubrió un día en que entró a una cripta que tenía un pasadizo subterráneo, tan húmedo y escondido como todo lo demás.-¡Dime todo lo que conozcas acerca del exterminio de la raza humana, donde las sombras surgirán y reinará de nuevo la oscuridad!- Exclamó Lorna, surgiendo de entre las sombras.-Yo... ¡no sé nada!- repitiá Ethel, retrocediendo. Sentía su corazón latir salvajemente.-¡mientes! ¡te he visto platicar con un muerto!-¿el enterrador? sólo me dá alojamiento y yo...-¡no es cierto!- Le interrumpió Lorna- él se acuesta contigo, hasta puedo oler la sangre cada vez que tienen orgías y mírate ¡tienes unas marcas en el cuello que son el signo de tu perdicion!- dijo la otra, tomándola del cuello repentinamente. Tenía las manos extremadamante frías.-¿esto? ¡son piquetes de araña! mira, tengo piquetes en los brazos también- dijo y Lorna tomó su brazo con aire de conocimiento y examinó las marcas. Obviamente, ella tenía en mente otras oscuras y perversas intenciones.-esté bien, con un amuleto puedo solucionar tu caso, pero te va a costar.-no tengo dinero...- dijo Ethel.-¿quién habló de dinero?- sentenció Lorna y se fué acercando a la chica, lentamente, hasta que sus labios empezaron a temblar...
Saturday, February 21, 2009
A place called hate (parte 2)
Como lo prometido es deuda, aqui está la segunda parte del cuento «oscuro»
Parte Segunda
Ethel Horror cumplía un año exactamente de haber llegado, a principios de mes. Toda su familia había sido aniquilada misteriosamente por una extraña enfermedad durante la guerra y ella fué exiliada de su comunidad. Tuvo que atravesar por lugares desconocidos y escabrosos antes de llegar a esa tierra de nadie y ésa noche, entró a la ciudad. Ni un alma, ni un ruido. Solo la luna iluminaba el camino y antes de que se ocultara tras las espesas nubes, la chica divisó una sombra que se movía a lo lejos, y siguiéndola, sus pasos la fueron llevando hasta el cementerio abandonado, que estaba lleno de cuerpos que surgian devorados por los lobos que surgían de la espesura de la noche... finalmente ella pudo entablar comunicación con el enterrador, quien le dió alojo sin interés alguno, cosa que Ethel aceptó. Lo que ella no sabia era que la gente del lugar afirmaba que este ser ya estaba muerto, que lo mandaron asesinar hacía ya bastante tiempo y cierta noche su tumba habia sido violada y mucho tiempo despues, él surgio repentinamente, como si hubiera vuelto a la vida.
-jajaja- reía Ethel, divertida -¿cómo es posible que afirmes ser un muerto viviente? ¿no es eso, en principio, una contradicción?
-no te burles, pequeña, que pronto sabrás que los seres de la noche existen, que poderosos vampiros deambulan entre nosotros, por todas partes.
-¿y por qué no los vemos? ¿por qué la gente no sabe de ellos, eh? ¡es una gran tontería!- decia con su risa nerviosa.
-la incredulidad, tal como tu lo demuestras, es su poder. Si nadie cree en ellos, ellos se encuentran seguros y actuan silenciosamente...
-sí que estas loco...- dijo Ethel, pero una duda se sembró en su corazón. Empezó a mirar sigilosamente los movimientos del enterrador; éste era pálido, alto. Su ropa raída y sucia despedía un olor nauseabundo y solo salía de noche perdiéndose entre las ruinas del lugar. Ethel se preguntaba qué comía éste tipo, ya que nunca lo habia visto probar bocado alguno. Sólo una vez lo vió atrapando una rata, a la cual le cortó la cabeza y con risa demente, empezó a lamer la sangre. Durante las noches de luna llena, él salia y se internaba en lo mas espeso del lugar y la gente, temerosa, se encerraba en sus casas. Solo Ethel miraba al pobre enterrador con ojos de compasión, ya que él estaba tan solo como ella.
Parte Segunda
Ethel Horror cumplía un año exactamente de haber llegado, a principios de mes. Toda su familia había sido aniquilada misteriosamente por una extraña enfermedad durante la guerra y ella fué exiliada de su comunidad. Tuvo que atravesar por lugares desconocidos y escabrosos antes de llegar a esa tierra de nadie y ésa noche, entró a la ciudad. Ni un alma, ni un ruido. Solo la luna iluminaba el camino y antes de que se ocultara tras las espesas nubes, la chica divisó una sombra que se movía a lo lejos, y siguiéndola, sus pasos la fueron llevando hasta el cementerio abandonado, que estaba lleno de cuerpos que surgian devorados por los lobos que surgían de la espesura de la noche... finalmente ella pudo entablar comunicación con el enterrador, quien le dió alojo sin interés alguno, cosa que Ethel aceptó. Lo que ella no sabia era que la gente del lugar afirmaba que este ser ya estaba muerto, que lo mandaron asesinar hacía ya bastante tiempo y cierta noche su tumba habia sido violada y mucho tiempo despues, él surgio repentinamente, como si hubiera vuelto a la vida.
-jajaja- reía Ethel, divertida -¿cómo es posible que afirmes ser un muerto viviente? ¿no es eso, en principio, una contradicción?
-no te burles, pequeña, que pronto sabrás que los seres de la noche existen, que poderosos vampiros deambulan entre nosotros, por todas partes.
-¿y por qué no los vemos? ¿por qué la gente no sabe de ellos, eh? ¡es una gran tontería!- decia con su risa nerviosa.
-la incredulidad, tal como tu lo demuestras, es su poder. Si nadie cree en ellos, ellos se encuentran seguros y actuan silenciosamente...
-sí que estas loco...- dijo Ethel, pero una duda se sembró en su corazón. Empezó a mirar sigilosamente los movimientos del enterrador; éste era pálido, alto. Su ropa raída y sucia despedía un olor nauseabundo y solo salía de noche perdiéndose entre las ruinas del lugar. Ethel se preguntaba qué comía éste tipo, ya que nunca lo habia visto probar bocado alguno. Sólo una vez lo vió atrapando una rata, a la cual le cortó la cabeza y con risa demente, empezó a lamer la sangre. Durante las noches de luna llena, él salia y se internaba en lo mas espeso del lugar y la gente, temerosa, se encerraba en sus casas. Solo Ethel miraba al pobre enterrador con ojos de compasión, ya que él estaba tan solo como ella.
Friday, January 30, 2009
A place called hate (parte 1)
Este es una historia que escribí, la cual consta de 5 partes.
El cuento se llama «A place called hate»
Aquí está la primera parte de ellas:
Parte Primera
-todo esto yo... no lo entiendo- dijo suplicante Ethel cuando esa oscura chica le platicó los horrores que vivió aquella noche lluviosa en ese lugar abandonado.
-ahí estaba él, todo sangrante, con una cara pálida como la luna y sus ojos... ¡oh, sí, los ojos, centelleaban como los de un gato enmedio de la noche! -decia Lorna, mas divertida que exaltada -¡créeme! ¡los seres de la noche sí existen!- repitió, pero Ethel no la escuchaba mas. Se había vuelto contra la pared y tomaba nota mental de todo lo que había escuchado. Solo una frase retumbaba en su mente...
Ethel atravesó esa iglesia en ruinas y corrió lo mas rápido que pudo, internándose entre las laberínticas y solitarias calles. El ambiente se tornaba cada vez mas pesado y oscuro. Se le hizo una eternidad pero finalmente llego a su casa y se encerró con llave, aunque bien sabía que no había modo de evitar detener a aquello que no tiene forma. Se sentó en el suelo a la orilla de la cama. Afuera la lluvia caía en silencio y a lo lejos se oían aislados relámpagos y un viento frío se colaba por la ventana semiabierta "no es cierto, nada de eso es cierto" se repetía una y otra vez la chica y su mente divagó hasta aquel día en que ella llegó a ese lugar...
El cuento se llama «A place called hate»
Aquí está la primera parte de ellas:
Parte Primera
-todo esto yo... no lo entiendo- dijo suplicante Ethel cuando esa oscura chica le platicó los horrores que vivió aquella noche lluviosa en ese lugar abandonado.
-ahí estaba él, todo sangrante, con una cara pálida como la luna y sus ojos... ¡oh, sí, los ojos, centelleaban como los de un gato enmedio de la noche! -decia Lorna, mas divertida que exaltada -¡créeme! ¡los seres de la noche sí existen!- repitió, pero Ethel no la escuchaba mas. Se había vuelto contra la pared y tomaba nota mental de todo lo que había escuchado. Solo una frase retumbaba en su mente...
Ethel atravesó esa iglesia en ruinas y corrió lo mas rápido que pudo, internándose entre las laberínticas y solitarias calles. El ambiente se tornaba cada vez mas pesado y oscuro. Se le hizo una eternidad pero finalmente llego a su casa y se encerró con llave, aunque bien sabía que no había modo de evitar detener a aquello que no tiene forma. Se sentó en el suelo a la orilla de la cama. Afuera la lluvia caía en silencio y a lo lejos se oían aislados relámpagos y un viento frío se colaba por la ventana semiabierta "no es cierto, nada de eso es cierto" se repetía una y otra vez la chica y su mente divagó hasta aquel día en que ella llegó a ese lugar...
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Meses de silencio...
De los meses pasamos a los años... Que rápido se va la vida escurriendo como cera entre los dedos, incapaz de volver atrás. Hoy perdí la cab...
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¿¡Y tú qué sabes!? ("What the Bleep Do We Know!?" en inglés) es un film estrenado en febrero del año 2004 que combina entrevistas ...
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